-¿Oye, Pa´?
-¿Sí?
-Tengo que confesarte algo.
-Dime motxa,
te escucho.
-Es que creo que estoy enamorada.
-¡¿Que tú quéeeeeeeee?!
-¡Pero no te enojes Pa’!
-No, no, no pequeñita, como crees. Si alcé la voz fue
por sorpresa no por enfado. Sería tonto si me enojase contigo porque quieres
contarme algo sobre ti. Al contrario motxita,
agradezco mucho que confíes en mí. ¿Verdad que sabes que siempre podrás contar
conmigo? Que siempre, siempre, hayas hecho lo que hayas hecho, estaré a tu
lado. ¿Lo sabes verdad?
-Sí Pa’. Ya sé que tenemos un pacto de finalidad.
-Fidelidad, corazón.
-Sí, eso Pa’.
-Pero a ver pequeñita, vamos a platicar. ¿Me decías que
creías que estabas enamorada?
-Sí.
-¿Me podrías explicar por qué crees que estás enamorada?
-¡Ayyy es que no puedo!
-Sí puedes corazón, aunque todo lo veas confuso y muy
difícil, tú siempre puedes. Y ya me lo has demostrado cientos de veces. ¿Recuerdas
como se te hacía muy complicada la tarea de las compras y los cambios con los
billetes y las monedas?
-Síiii ¡pero después me saqué diez en mi examen de mate!
-Bueno, pues ahí está un ejemplo de que tú puedes. Es
sólo cuestión de que no permitas que las cosas te asusten cuando se junten, te
saquen la lengua y hagan mucho escándalo. Son sólo cosas y tú siempre podrás
derrotarlas al entenderlas. Recuerda respirar, verlas con el microscopio de tu
cabecita y encontrarles su lógica.
-Sí Pa’ ya lo sé.
-A ver, entonces, cierra tus ojitos, respira, escucha
tranquila la pregunta y deja que la respuesta pida su turno en tu cabecita: ¿de
verdad crees que estás enamorada? ¿En serio te sientes enamorada?
-Mh, creo que sí. Definitivamente que sí Pa’.
-Muy bien, pequeñita. Te creo porque sé que respondiste
con mucha seguridad. Ahora dime, ¿de quién?
-De Matti.
-¿Matti?
-Sí, Pa’. ¿Te acuerdas del niño que te mostré el otro
día en la escuela? El que estaba en el pasamanos, que traía sus tenis, su gorra
y su chamarra rojas.
-¡Ahhhhh, sí, claro! El que va en tercero y que ya me
habías platicado antes que es primo de la amiga de Päivi, y que una vez jugaron
atrapador en el recreo.
-Sí, sí, sí, Pa’, él.
-Bueno, pero entonces dime ¿por qué crees que estás
enamorada de Matti?
-Ayyy Pa’ me da timidez.
-Eso es porque tus emociones están alocadas y te quieren
confundir. A ver, ¿qué hace una princesa guerrera?
-Se enfrenta contra todo y lucha siempre y nunca se
rinde.
-Eso es mamor.
A ver te ayudo un poco a entender, porque tus emociones están dentro de ti como
si fuesen monitos alborotados en la selva. ¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!
-Jijijijijijiji
-Jajaja.
-Son monitos que se cuelgan dentro de mis costillitas y
hacen sus fiestas en mi pancita. Jijijijiji.
-Jaja, sí, eso parece. Pero tenemos que tranquilizarlos
para saber que pasa dentro de ti. A ver motxita,
cierra tus ojitos otra vez.
-Sí Pa’.
-Ahora piensa en Matti.
-Jijiji.
-Concéntrate motxita.
Concéntrate en todo lo que te quiere decir tu cuerpo. No olvides que el cuerpo,
el corazón y nuestra alma siempre nos hablan. Ahora es momento de escucharlos
bien para saber que te quieren decir. Piensa en Matti. Imagina que lo ves, que
está cerca de ti, que están jugando juntos. Concéntrate.
-Ya Pa’.
-Dime, ¿qué sientes al estar cerca de Matti?
-Uyyy muchísimas cosas Pa’.
-¿Cómo cuáles, pequeñita?
-Pues mira si me imagino que Matti se me acerca y me
pide que juguemos atrapador, entonces
siento mis mejillas con mucho sol, y siento como mis ojitos brillan como si
fueran estrellas. Y mi boca parece un costal roto de sonrisas porque todas se
quieren salir al mismo tiempo. Pero salen y salen sonrisas y no dejan de salir
no sé de donde tantas sonrisas. Y también siento mis piernitas como que se
ponen tímidas pero al mismo tiempo tienen muchas ganas de correr detrás de
Matti para que lo alcance y le agarre su mano. Y me imagino que Matti me sonríe.
Y siento mi corazón lleno de flores de mil colores. Y siento todo mi cuerpo como
si me hubiese comido todas las luciérnagas y los grillos del mundo porque me
dan muchas ganas de brincar, cantar y bailar. Así me siento, Pa’.
-¡Mi pequeñita!
-¿Ya sabes si estoy enamorada Pa’?
-Yo creo que sí motxita.
-Oye Pa’ ¿cómo saben las personas cuando están
enamoradas?
-Cuando sienten exactamente lo que tú sientes al pensar
en Matti.
-Ahhh entonces es muy bonito pero es extraño estar
enamorado.
-Así es motxita.
Por eso es algo único.
-¿Oye Pa’?
-¿Sí, corazón?
-Perdóname.
-¡¿Por qué, pequeñita?!
-Porque una vez te prometí que me enamoraría hasta que
tuviera 30 años. Y apenas tengo 6. Bueno, casi 7.
-Jajaja, no mamor,
eso sólo era una broma que te hice cuando de repente me di cuenta que ya
estabas muy grandota, y que no quería que siguieras creciendo y creciendo para
que nunca me dejaras de amar sólo a mí. ¿Recuerdas que te dije “ya no crezcas
tanto motxita” y te abracé muy fuerte
para que te quedaras de esa estatura?
-Sí Pá y no me dejabas ir al brincolín. Pero Pa’ no seas
tan celoso, ya te prometí que siempre te amaré.
-Lo sé motxita.
Nada ni nadie nos sacará de nuestros corazones. Pero también sabía perfectamente
que tú te enamorarías algún día. Como ahora lo estás de Mátti.
-Sí Pa’, ya sé que estoy con monitos y estrellas en mi
cuerpecito por culpa de Matti. Ayyyy Pa’ ¿y ahora qué hago? Me siento nerviosa
y tímida y emocionada al mismo tiempo.
-Pues disfrútalo mucho, mi amor. Estar enamorado es la
forma más bella de recordar que uno está vivo y que la vida es bella. Sientes
todo lo que sientes porque una persona, en este caso Matti, ha llegado a tu
vida a recordarte que eres una parte muy importante del universo, que
perteneces al universo y que el universo te pertenece a ti. Y todo eso tienes
que disfrutarlo.
-¡Pero es que tengo muchos nervios y timidez!
-Pero también eres una Princesa guerrera. Y no cualquier
princesa guerrera. Eres mi princesa guerrera. La mejor princesa guerrera.
¿Recuerdas cuando fuiste maestra de ceremonias en tu escuela para el evento de
las culturas y los países del mundo? Estabas muy nerviosa pero lo hiciste tan
perfectamente bien que todos te felicitaron y te aplaudieron mucho. Y a lo
mejor no lo has pensado pero ahí, entre el público, estaba Matti. Si dirigiste
ese evento y hablaste ante más de 100 personas, seguro que podrás vencer tu
timidez para saludar, hablar y jugar con Matti
-¡Es cierto Pa’! Mañana le hablaré y le preguntaré si
quiere volver a jugar atrapador.
-¡Esa es mi motxita!
Por cierto, muchas gracias mamor.
-¿Gracias de qué Pa’? Si no te hice ningún favor.
-Sí lo hiciste. Me enseñaste algo precioso.
-¡¿Yo qué te enseñé Pa’?!
-Una nueva forma, tal vez la más hermosa que haya
conocido jamás, de explicar perfectamente cómo se siente uno cuando está
enamorado. Tú también le has hecho crecer flores de mil colores a mi corazón. Y
te prometo que cuando use tus palabras para mis historias, diré que no son
palabras mías, que son de mi hijita mayor.
-Ayy, gracias Pa’. Es que hay que ser sinceros, así lo
dijimos para nuestro pacto de finalidad.
-Fidelidad, pequeñita, fidelidad.
-Sí, eso Pa’. ¿Oye Pa’?
-¿Sí mamor?
-¿Podrías hacer otra vez lo de los monitos?
-Sólo si lo haces conmigo.
-¡Vale!
-1… 2… 3…
-¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!
-¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!