Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2015

VIGÉSIMA LEY DE SUSPIROS DEL ESPANTAPÁJAROS

Ella y Él requieren de inspiración para atreverse y de transpiración para consolidarse.

viernes, 12 de diciembre de 2014

INMENSIDAD


Fulgores cálidos se nos anidaban en cada resquicio de la piel.
Leves brisas serpenteaban bulliciosas en nuestros labios.
El agua continuaba en su interminable amasiato con el cielo.

Ella, sin dejar de asirme la mano, recargó su cabeza en mi hombro.

Sé que no me agradecía. Me reiteraba lo que soy en su vida.

Recién habíamos llegado ahí. Aparentemente había sido sorpresivo pero yo lo tenía bien planeado. Era su cumpleaños, y además su onomástico, así que decidí llevarla donde Ella había sido dichosa, donde se sentía plena, donde su corazón se renovaba. El mar.

De repente, Ella se acercó a mi oído y pronunció mi nombre. Pero no fue una enunciación cotidiana, fue de esas modulaciones que denotan jirones de entrañas alojadas en la voz. Como cuando estoy dentro de Ella.

-¿Qué pasa cielo? –Le respondí estremecido por su cercanía.
-¡Te amo de verdad!
-¿De verdad? ¿Se puede amar de mentiras?
-Jajaja, claro que no tontito. Quiero decir que te amo con cada átomo de mi cuerpo. Que ya no hay pensamiento donde no estés. Que mi vida ya no tiene sentido más que el sentido que tú le das al estar conmigo. Que te amo inmensamente.
-¿Y cómo es eso, mi Rebe? –Le dije mientras sentía cosquillas refrescantes por la espuma que nos burbujeaba en nuestros pies.

Ella suspiro y miró dentro de sí. Segundos después se volvió a dirigir hacía mí.

-Mira hacia el mar.
Voltee hacia el manto de agua que tenía enfrente.
-¿Te das cuenta? –Me preguntó emocionada.
-¿De qué? –Le respondí con una pregunta absorta.
-De que por más que lo intentes tus ojos no pueden abarcar todo el mar. Que por más que te esfuerces tu mirada no sabe dónde está el límite del mar. Que entonces sólo te queda creer que no hay nada más que el mar.
-Sí, mi Rebe, me doy cuenta –respondí sobrecogido.
-Pues así es la inmensidad de mi amor por ti.
Y me besó efusivamente.

Kilómetros atrás seguían los cohetes y la música en honor a la virgen de los mexicanos.

Yo seguí asido de la mano de mi Ella, esperando el momento oportuno para hacerle el amor y mirar hacia el mar.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

AÑORANZA II

Ojos que preñan a la ausencia.
Esperas que agrietan a la rutina.
Recuerdos que dinamitan a la noche.


Esta desaforada convicción.
Esta atropellada agitación.
Esta renovada devoción.


Echarme de más
cuando te echo de menos.
Mi amor.


jueves, 28 de agosto de 2014

AÑORANZA

Alquimia en el viento.
Lenguaje astillado de suspiros.
Pasos anudados a un solo sendero.

Extravíos.
Excesos.
Esperanzas.

Ella en cada resquicio.

Él se arrancó la mirada, la boca y la piel
para poder invocarla.

miércoles, 2 de julio de 2014

LA NEBLINA

-Mamor
-…
-¡Oughhhhhrrrr!
-…
-Motxita, ¿estás bien?
-… ¿Eh?, sí, sí, ¿por qué me lo preguntas Pa’?
-Porque te acabo de hacer la cara chicle y no te reíste.
-Ah, bueno Pa’.
-A ver flaquita, a ti te pasa algo.
-No, Pa’, no me pasa nada, estoy bien.
-Corazón: no te reíste con la cara de chicle, tus ojitos están como nublados y tu carita no tiene su luz de las mañanas. Te conozco, a ti te preocupa algo.
-…
-Tú estás preocupada por algo. Y no creo que sea lo de la multa por no haber entregado el libro en la biblioteca, porque eso ya lo hablamos. Ni tampoco creo que sea lo de tu examen de mate o que tu amiga Karo no ha ido a la escuela. ¿Me vas a decir qué es lo que te preocupa, cielo?
-… No quiero decirlo, Pa’.
-De acuerdo, Mamor. Tú sabes que yo respeto cuando no quieres compartir algo, cuando quieres tener tus propios secretos o cuando simplemente crees que es el momento de los silencios.
-Sí, Pa’.
-Pero también debes recordar que yo te amo. Y que eso significa que siempre, siempre, siempre estaré cuando tú me necesites. Que si tienes problemas, dudas o miedos, tú puedes recurrir a mí. A lo mejor no te resuelvo el problema, no te doy una buena respuesta o no te quito tu temor, pero que yo siempre te escucharé, te ayudaré a buscar lo que te haga falta y te abrazaré. ¿Lo sabes, verdad Motxita?
-Sí, Pa’, lo sé.
-Bueno mi amor.
-…
-…
-…
-…
-¿Papito?
-¿Sí, mi amor?
-Es que no sé qué me pasa.
-¿No sabes lo que te pasa?
-No.
-Bueno, vamos a ver si lo podemos saber juntos. ¿Cómo te sientes?
-Mhhh, pues como muy rara.
-¿Rara?
-Bueno, creo que más bien triste.
-¿Triste?
-Sí, así como si toda la neblina que hay ahora por las lluvias estuviese toda dentro de mí.
-Mh, ya veo. ¿Y tienes idea de por qué te sientes así? ¿De dónde provienen esas lluvias que han llenado de frío y gris a tu corazoncito?
-Sí, Pa’, creo que lo sé.
-Ah, pues entonces vamos muy bien para ir sabiendo lo que te pasa. ¿Qué te hace sentir rara, triste y con neblina?
-¿Te acuerdas que la semana pasada te platiqué que me gusta otro niño?
-Sí, mi amor, Giossue.
-¡Sí, él!
-¿Entonces, qué pasa con Giossue?, ¿te hizo o te dijo algo que te hiciese sentir incómoda?
-No, Papito, no me dijo nada feo ni se portó mal conmigo.
-Ah que bueno, ¿entonces qué pasa? Cuéntame, Pequeñita.
-¡Uffff! Es que son muchas cosas, Pa’.
-No te preocupes, Motxita, aún nos faltan minutos para llegar a la escuela. Y cuando lleguemos, aún tendremos como diez minutos más antes de que sea el retardo. No hay prisa, tómate tu tiempo.
-Bueno Pa’. Lo que pasa es que cuando veo a Giossue y cuando lo tengo cerca me siento requeté nerviosa. Siento hormiguitas en mi pancita y siento mis pies como si tuviesen ganas de correr muy rápido.
-¿Aja?
-Y también como que mi boca estuviese sellada. Y mi carita se pone seria. Y ya no sé qué decir. Y mis manos se descontrolan. Y mi corazón brinca muy pero muy rápido. Y es como si una parte de mí se desapareciera y no sé dónde encontrarla.
-Ayyy mi amor, ¿en serio te sientes así?
-Sí, Pa’. Karo dice que es porque estoy enamorada.
-¡¿En serio eso te dice Karo?!
-Sí, pero yo no sé si estoy enamorada. Papito, ¿qué es estar enamorada?
-¡Uyyy mi cielo, vaya pregunta, ehh!
-¿Es muy difícil, Pa’?
-Sí, es una de las preguntas más difíciles de responder. Sobre todo, porque cada persona tiene su propia respuesta. Porque cada hombre y mujer en el mundo lo viven de forma diferente.
-¿Entonces no se sabe lo que es estar enamorado?
-Mejor dicho: cada persona lo sabe a su manera.
-¿Y yo cómo sabré cuando esté enamorada?
-Tu corazón te lo va a decir, Pequeñita.
-¿Mi corazón?
-Sí, tu corazón. Él te lo dirá de diversas formas. Él te lo hará saber porque, cuando menos lo esperes, todos tus sentidos se juntarán para que no dejes de recordar a la persona de la que estás enamorada. Y sentirás que sólo existes para esa persona. Y la escucharás en todos los vientos y la verás en todas las flores. Y creerás que la luna se asoma tan sólo para que le hables de esa persona. Y entonces, sabrás por fin que estás enamorada, porque ya no podrás pensarte más que al lado de esa persona.
-¡Ayyy Papito, creo que siento mucho de lo que me dijiste!
-Entonces deberías sentirte muy feliz, Pequeñita. Un sentimiento así es un regalo de la vida, y como regalo tienes que emocionarte al recibirlo, disfrutarlo en las manos, abrirlo con alegría y saborearlo todos los días.
-Sí, Pa’.
-¿Entonces por qué te sientes triste?
-Porque no sé cómo acercarme a Giossue y decírselo.
-¿Por eso dices que sientes neblina en tu corazoncito?
-Sí, Pa’, por eso.
-Ok. Mira Motxita, ¿ves esa neblina que está en la montaña y la cubre? Allá a lo lejos.
-Sí, Pa’, lo veo.
-Te voy a contar algo.
-Sí.
-Resulta que esa montaña es muy, muy especial. Es una montaña que sueña y suspira. Y desde hace mucho tiempo, esa montaña miraba al cielo, y lo miraba con mucha ilusión, y le sonreía al sol, a la luna y a las estrellas. Pero nadie le hacía caso. Hasta que un día, una nube le devolvió la sonrisa. Entonces, la montaña reverdeció de alegría. Y no dejó de sonreírle a la nube, de contarle todos sus secretos, de enviarle suspiros y anhelos. Y sólo le pidió un deseo a la vida: poder abrazar a su nube.
-¡Pobrecita montaña!
-Y la montaña lo deseo tanto, tanto, tanto que sólo vivía para poder abrazar a la nube. Pero no podía hacerlo. Pasaban los días, las semanas y los meses, y no podía abrazar a su querida nube. Se desesperó, su verdor se volvió café, perdió hojas y árboles de tristeza. Hasta que un día se tranquilizó y se dijo: “no volveré a sufrir por esto que siento. Porque esto que siento es tan hermoso que no merece convertirse en sufrimiento”. Y volvió a sonreírle a la nube, a contarle todo lo que hacía durante sus días y lo que soñaba por las noches, y a decirle que lo único que deseaba era poder abrazarla. Pero ya sin desesperarse.
-¿Y qué pasó, Pa’?
-Pues que esta mañana, al despertar, la montaña se encontró que la nube se había convertido en neblina tan sólo para poder abrazarla. La montaña supo esperar. Y se cumplió su anhelo. ¡Mírala, está muy contenta abrazando a su nube!
-¡Qué bonita historia, Papito!
-Sí, mi amor. Hay que disfrutar lo que sentimos y aprender a esperar.
-Gracias, Papito.
-De nada, Mamor.
-…
-Pequeñita, ve agarrando tu mochila que ya estamos por llegar a la escuela.
-¿Papito?
-¿Qué, cielo?
-Blughhh, Blughhh, Blughhh
-¿Qué fue eso, Pequeñita?
-Ayyy, Pa’, ¿no lo viste? Fue mi cara de moco.
-Jajajaja. Te amo, mi cielo.

lunes, 16 de junio de 2014

16 DE MAYO DE 2014


Ya estabas. 
Pero llegaste a tiempo. 
El amor es una cuestión de oportunidad: no hay que encontrarse ni demasiado tarde, ni demasiado pronto. Hay que encontrarse en el momento preciso.

Meses antes, me habías visto en un partido de fútbol. Yo te había descubierto entre tus amigos. Supimos que existíamos. Y esa semilla fue suficiente.  
No las vemos, pero las primaveras palpitan en la crudeza de los inviernos y las alboradas manan de la profundidad de las noches. Tan sólo hay que saber esperar.

Esperamos y sucedió.  
Yo tenía que estar en clase. Tú sólo pasabas por ahí. He ahí mi definición más perfecta sobre el destino. 
Te acercaste y me hablaste. Y ese instante es ya uno de los recuerdos más indelebles de mi existencia; de esos cruces en el camino que, al tomarse, conducen a la inusitada certeza de que ya nada volverá a ser igual. 
Hablar realmente con alguien es acariciar la historia de la humanidad, desnudar el misterio de la existencia, saborear el néctar del universo. Y, al cruzar las primeras palabras contigo, supe que habíamos comenzado a procrear nuestro mundo. 
Las miradas se enhebraron. Las sonrisas nos desfloraron los labios. Las palpitaciones nos imantaron los sentidos. Ya no quisimos separarnos. No importó quién se acercara, no importó quién nos mirara, no importó quién nos esperara. La magia había surgido. 
Las semanas siguientes las diluimos en buscarnos afanosamente. Pero no coincidíamos. Hasta ese día que me viste entrar a reunión y esperaste mi salida. Entonces intercambiamos direcciones de correo. Y esa misma noche te escribí. 
Nos volvimos a ver, esta vez con el tiempo y el espacio propicio para comprobarlo: la magia no sólo seguía, sino que ya era realmente un hechizo. Un aluvión de júbilos imbricados que inevitablemente presagiaban un nosotros. 
Mensajes cada vez más seguidos, atentos y tersos; aparentemente ambiguos pero esencialmente embelesados.
Hasta los de la 5 pm de este día:

“Confieso que el miedo hace que mida la intensidad de tu atracción” 
“Dichosa tú que aún ves el freno. Yo ya estoy en el sendero desbocado de los desvelos, las canciones y los sueños diurnos.” 
“Me encantaría amanecer con la maravilla de tus ojos de estatua y anochecer en el acento de la noche, rozarme con tu mejilla y sentir de cerca tu encantador aliento.”

Los ojos se me colmaron de orquídeas. En los labios me revolotearon mariposas. El corazón se me desató.  
La vida me volvía a besar. 
Porque por fin iniciaba nuestra historia.

Bien llegada
Luz.
Bien recibida
Miel.
Bienvenida
Mi Rebeca. 

Nos buscamos los dos;
hoy fue el último día de la espera.

martes, 25 de febrero de 2014

ENTUSIASMO

Por más que lo quiera,
por más que me obliguen,
ya no puedo vestirme de penumbras.
Tú nombre preña al mundo de luz.

Hay en tus ojos un manantial,
refrescante y acariciante,
como murmullos de jazmín
y suaves tempestades de miel.

Multiplicas el universo,
y me lo ofreces en tu sonrisa.

Estoy seguro,
que todo habla de mí y conmigo,
las canciones aterciopeladas y febriles,
las flores venideras y palpitantes
pero sobre todo
nuestra luna radiante y cómplice.

Letras titubantes y desbocadas.
Injustas con mi fragor.

Me pueblas hasta la necesidad.
Te respiro hasta la extenuación.
Me colmas de urgencias.
De tu cabello,
terciopelo crinado,
De tu espalda,
sendero afestinado,
De tus muslos,
pomelo amielado.
De estas manos sedientas de tu piel.

Silencio que retoña.
Corazón que perfuma.
Hombre que ya sólo es por ti.

Etimológicamente, entusiasmo significa traer los dioses adentro.
Es cierto,
estoy entusiasmado,
porque a todas horas te llevo conmigo.
Mi añorada.

jueves, 13 de febrero de 2014

EXTRACTOS DE CARTAS GUARDADAS EN EL BURÓ V: PROFUNDA, DESBOCADA Y ESTÚPIDAMENTE

“… Lo reafirmo y lo puntualizo: estoy profunda, desbocada y estúpidamente enamorado de ti.
Profundamente, porque me resulta completamente insuficiente tocarte, yo requiero transpirarte. Porque araste en mis entrañas. Porque te inoculaste en mi sangre. Porque me habitas. Y no son metáforas: basta un mensaje tuyo, una canción que me hayas dedicado o la evocación de tu nombre para que en mí florezca tu semilla y yo vuelva a creer que sólo sé vivir de sus frutos.

Desbocadamente, porque lo que siento por ti es insondable, expansivo, exagerado. Como buscar el centro de un abismo. No hay control, no hay certezas, no hay albedrío. Sólo tú dentro de mí, cada vez más dolorosamente tersa, más agudamente gozosa, más afiladamente soterrada. Soy la cadencia de tus pestañas. El viento que ciñe tus labios. El sendero que abren tus pasos. Me haces agua, y sólo quiero que tú me bebas.

Estúpidamente, porque he labrado estas palpitaciones en nubes y lunas. Sin planes ni seguridades, sólo anhelando poder cubrirte con su manto. Porque no sé si me cobijas pero yo me desfloro en cada palabra que te escribo. Tal vez hasta tienes quien te bese, te abrace y amanezca a tu lado. Pero yo sigo siendo fiel a lo que siento porque, en un acto de osadía desvelada, quiero creer que yo también te habito. 

Sí, para mí tiene sentido: profunda, desbocada y estúpidamente enamorado.
¿Por qué enamorado?
Porque afuera está nevando y yo sólo pienso en hacer la primavera contigo.
Mi añorada.

Tuyo, todavía, siempre,
E.”

jueves, 6 de febrero de 2014

DISTANCIA

Sí, tenemos kilómetros y horas que se anteponen entre tus muslos y mis manos, pero eso no es distancia.

PRÓXIMAMENTE 

lunes, 2 de septiembre de 2013

ENSEÑANZAS

-¿Oye, Pa´?
-¿Sí?
-Tengo que confesarte algo.
-Dime motxa, te escucho.
-Es que creo que estoy enamorada.
-¡¿Que tú quéeeeeeeee?!
-¡Pero no te enojes Pa’!
-No, no, no pequeñita, como crees. Si alcé la voz fue por sorpresa no por enfado. Sería tonto si me enojase contigo porque quieres contarme algo sobre ti. Al contrario motxita, agradezco mucho que confíes en mí. ¿Verdad que sabes que siempre podrás contar conmigo? Que siempre, siempre, hayas hecho lo que hayas hecho, estaré a tu lado. ¿Lo sabes verdad?
-Sí Pa’. Ya sé que tenemos un pacto de finalidad.
-Fidelidad, corazón.
-Sí, eso Pa’.
-Pero a ver pequeñita, vamos a platicar. ¿Me decías que creías que estabas enamorada?
-Sí.
-¿Me podrías explicar por qué crees que estás enamorada?
-¡Ayyy es que no puedo!
-Sí puedes corazón, aunque todo lo veas confuso y muy difícil, tú siempre puedes. Y ya me lo has demostrado cientos de veces. ¿Recuerdas como se te hacía muy complicada la tarea de las compras y los cambios con los billetes y las monedas?
-Síiii ¡pero después me saqué diez en mi examen de mate!
-Bueno, pues ahí está un ejemplo de que tú puedes. Es sólo cuestión de que no permitas que las cosas te asusten cuando se junten, te saquen la lengua y hagan mucho escándalo. Son sólo cosas y tú siempre podrás derrotarlas al entenderlas. Recuerda respirar, verlas con el microscopio de tu cabecita y encontrarles su lógica.
-Sí Pa’ ya lo sé.
-A ver, entonces, cierra tus ojitos, respira, escucha tranquila la pregunta y deja que la respuesta pida su turno en tu cabecita: ¿de verdad crees que estás enamorada? ¿En serio te sientes enamorada?
-Mh, creo que sí. Definitivamente que sí Pa’.
-Muy bien, pequeñita. Te creo porque sé que respondiste con mucha seguridad. Ahora dime, ¿de quién?
-De Matti.
-¿Matti?
-Sí, Pa’. ¿Te acuerdas del niño que te mostré el otro día en la escuela? El que estaba en el pasamanos, que traía sus tenis, su gorra y su chamarra rojas.
-¡Ahhhhh, sí, claro! El que va en tercero y que ya me habías platicado antes que es primo de la amiga de Päivi, y que una vez jugaron atrapador en el recreo.
-Sí, sí, sí, Pa’, él.
-Bueno, pero entonces dime ¿por qué crees que estás enamorada de Matti?
-Ayyy Pa’ me da timidez.
-Eso es porque tus emociones están alocadas y te quieren confundir. A ver, ¿qué hace una princesa guerrera?
-Se enfrenta contra todo y lucha siempre y nunca se rinde.
-Eso es mamor. A ver te ayudo un poco a entender, porque tus emociones están dentro de ti como si fuesen monitos alborotados en la selva. ¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!
-Jijijijijijiji
-Jajaja.
-Son monitos que se cuelgan dentro de mis costillitas y hacen sus fiestas en mi pancita. Jijijijiji.
-Jaja, sí, eso parece. Pero tenemos que tranquilizarlos para saber que pasa dentro de ti. A ver motxita, cierra tus ojitos otra vez.
-Sí Pa’.
-Ahora piensa en Matti.
-Jijiji.
-Concéntrate motxita. Concéntrate en todo lo que te quiere decir tu cuerpo. No olvides que el cuerpo, el corazón y nuestra alma siempre nos hablan. Ahora es momento de escucharlos bien para saber que te quieren decir. Piensa en Matti. Imagina que lo ves, que está cerca de ti, que están jugando juntos. Concéntrate.
-Ya Pa’.
-Dime, ¿qué sientes al estar cerca de Matti?
-Uyyy muchísimas cosas Pa’.
-¿Cómo cuáles, pequeñita?
-Pues mira si me imagino que Matti se me acerca y me pide que juguemos atrapador, entonces siento mis mejillas con mucho sol, y siento como mis ojitos brillan como si fueran estrellas. Y mi boca parece un costal roto de sonrisas porque todas se quieren salir al mismo tiempo. Pero salen y salen sonrisas y no dejan de salir no sé de donde tantas sonrisas. Y también siento mis piernitas como que se ponen tímidas pero al mismo tiempo tienen muchas ganas de correr detrás de Matti para que lo alcance y le agarre su mano. Y me imagino que Matti me sonríe. Y siento mi corazón lleno de flores de mil colores. Y siento todo mi cuerpo como si me hubiese comido todas las luciérnagas y los grillos del mundo porque me dan muchas ganas de brincar, cantar y bailar. Así me siento, Pa’.
-¡Mi pequeñita!
-¿Ya sabes si estoy enamorada Pa’?
-Yo creo que sí motxita.
-Oye Pa’ ¿cómo saben las personas cuando están enamoradas?
-Cuando sienten exactamente lo que tú sientes al pensar en Matti.
-Ahhh entonces es muy bonito pero es extraño estar enamorado.
-Así es motxita. Por eso es algo único.
-¿Oye Pa’?
-¿Sí, corazón?
-Perdóname.
-¡¿Por qué, pequeñita?!
-Porque una vez te prometí que me enamoraría hasta que tuviera 30 años. Y apenas tengo 6. Bueno, casi 7.
-Jajaja, no mamor, eso sólo era una broma que te hice cuando de repente me di cuenta que ya estabas muy grandota, y que no quería que siguieras creciendo y creciendo para que nunca me dejaras de amar sólo a mí. ¿Recuerdas que te dije “ya no crezcas tanto motxita” y te abracé muy fuerte para que te quedaras de esa estatura?
-Sí Pá y no me dejabas ir al brincolín. Pero Pa’ no seas tan celoso, ya te prometí que siempre te amaré.
-Lo sé motxita. Nada ni nadie nos sacará de nuestros corazones. Pero también sabía perfectamente que tú te enamorarías algún día. Como ahora lo estás de Mátti.
-Sí Pa’, ya sé que estoy con monitos y estrellas en mi cuerpecito por culpa de Matti. Ayyyy Pa’ ¿y ahora qué hago? Me siento nerviosa y tímida y emocionada al mismo tiempo.
-Pues disfrútalo mucho, mi amor. Estar enamorado es la forma más bella de recordar que uno está vivo y que la vida es bella. Sientes todo lo que sientes porque una persona, en este caso Matti, ha llegado a tu vida a recordarte que eres una parte muy importante del universo, que perteneces al universo y que el universo te pertenece a ti. Y todo eso tienes que disfrutarlo.
-¡Pero es que tengo muchos nervios y timidez!
-Pero también eres una Princesa guerrera. Y no cualquier princesa guerrera. Eres mi princesa guerrera. La mejor princesa guerrera. ¿Recuerdas cuando fuiste maestra de ceremonias en tu escuela para el evento de las culturas y los países del mundo? Estabas muy nerviosa pero lo hiciste tan perfectamente bien que todos te felicitaron y te aplaudieron mucho. Y a lo mejor no lo has pensado pero ahí, entre el público, estaba Matti. Si dirigiste ese evento y hablaste ante más de 100 personas, seguro que podrás vencer tu timidez para saludar, hablar y jugar con Matti
-¡Es cierto Pa’! Mañana le hablaré y le preguntaré si quiere volver a jugar atrapador.
-¡Esa es mi motxita! Por cierto, muchas gracias mamor.
-¿Gracias de qué Pa’? Si no te hice ningún favor.
-Sí lo hiciste. Me enseñaste algo precioso.
-¡¿Yo qué te enseñé Pa’?!
-Una nueva forma, tal vez la más hermosa que haya conocido jamás, de explicar perfectamente cómo se siente uno cuando está enamorado. Tú también le has hecho crecer flores de mil colores a mi corazón. Y te prometo que cuando use tus palabras para mis historias, diré que no son palabras mías, que son de mi hijita mayor.
-Ayy, gracias Pa’. Es que hay que ser sinceros, así lo dijimos para nuestro pacto de finalidad.
-Fidelidad, pequeñita, fidelidad.
-Sí, eso Pa’. ¿Oye Pa’?
-¿Sí mamor?
-¿Podrías hacer otra vez lo de los monitos?
-Sólo si lo haces conmigo.
-¡Vale!
-1… 2… 3…
-¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!
-¡Uuu aaa uuuu aaaaaaaaaaaa!