sábado, 18 de mayo de 2013

AÑORADA

Relojes, agendas, billetes.

Horarios que aspiran a engullir el tiempo.
Cortesías que se esparcen rutinariamente.
Sonidos que pueblan vacíos incoloros.

Mis ojos cristalinos para distinguir.
Mis manos inquietas para escribir.
Mis pasos titubeantes para ir y venir.

Debo fingir que existe todo eso.
Finjo y miento.
Porque sólo existes tú.
Tú y mis ganas de colmarte.

Mi añorada.

sábado, 11 de mayo de 2013

CVI (ETERNAMENTE)

No fueron sus cabellos aún mojados. Tampoco los labios mallugados y palpitantes. Ni siquiera ese aroma de mar humeante que tenían impregnado en la piel. Lo que en realidad los delató fue esa sonrisa lustrosa e infinita con la que, a kilómetros de distancia, se seguían haciendo el amor.

lunes, 22 de abril de 2013

NACIERON TODAS LAS FLORES (EN UN MINUTO)

Ella dejó que su ceño evidenciara sorpresa, sonrió con la mirada y, sin dejar de mordisquearse el labio inferior, le respondió:
-No, lo siento, yo me llamo Beatriz.

PRÓXIMAMENTE

lunes, 15 de abril de 2013

NACIERON TODAS LAS FLORES

La vio sentada en su banca de siempre.

PRÓXIMAMENTE

miércoles, 10 de abril de 2013

NUEVA PRIMAVERA

Amanece. Miro el horizonte nórdico.

El manto celestial luce enhebrado de escarchas deslavadas.
Los abedules, aún ataviados de collares blancos, se desperezan apaciblemente.
Los resinosos agitan sus abrigos encanecidos con optimismo.
Montones de nieve, cada vez menores, cada vez precarios, se esparcen estoicamente a la orilla de los senderos como resguardando una época, como resistiéndose a fenecer, como esperando una nueva oportunidad.

Ya no hay cielos apesadumbrados ni paisajes grisáceos.
Ventiscas o nevadas.
Temperaturas gélidas ni oscuridad.

Hay cada vez más sol.
Hay cada vez más verdor.
Hay cada vez más vida.

En una hermosa metáfora del erotismo, la nieve comienza a evaporarse cuando es apenas acariciada por una ráfaga de luz.

Y la tierra comienza a murmurar en capullos.

El lupino amoratado emerge uncinado y trífido.
El lirio anacarado sonríe con hojas lanceoladas.
La flámula áurea renace tornasolada.
La pulsatila se asienta en su rizoma para sonreír con tépalos acárdenados.
La nemorosa se levanta de puntillas con sus estambres ambarinos.
La cimífuga recobra turgencia entonando corolas en apogeo.

Retoños envernados,
filamentos exuberantes,
tálamos almidonados.

Bulbos acanalados,
sépalos tersos,
pistilos palpitantes.

Flores apulpadas, cálidas, amieladas.
Como los labios, pechos y muslos de una Ella venidera.
Y yo, con mis manos listas
para rociarla de un mar de palabras.

lunes, 1 de abril de 2013

ESMERO

Está siempre puntual y silencioso.
Sensible e incitado.
Expectante de su llegada.

Llora sus ropajes espectrales.
Muere sus naufragios taciturnos.
Renace en sus transpiraciones sosegadas.

Les pinta alboradas y bosques con la mirada.
Les canta nostalgias y porvenires.
Les teje sustantivos cariñosos, verbos incitantes y adjetivos suaves que cuelga en sus pestañas.
Se acerca y las acaricia.

Pero ellas se le diluyen entre las manos.

Y aun así, Él insiste en abrazar a las sombras
porque afirma que,
en el punto más oscuro de la noche,
siempre las escucha suspirar.

viernes, 22 de marzo de 2013

¿QUIÉN?

Si tú no me escribes.
Si yo no te escribo.
Si nosotros no nos escribimos.
¿Quién preñará de flores
las noches enlutadas?
¿Quién?


martes, 19 de marzo de 2013

CENIZAS

Noche ensabanada de nubes y añoranzas.
Brazos agrietados.
Labios gastados.
Ojos acuchillados.
Los recuerdos como infalibles lanzas.

Mis ojos se suicidan por las ventanas.
Y yo insisto en abrazar sombras.
Aún sigo creyendo que habrá esperanza
Si no dejo que las alegrías tomen venganza.

Tal vez esta no es una noche
sino un sol apesadumbrado
o un riachuelo olvidado
o un jardín abandonado.
O soy yo
amando a derroche.

He huido tanto de mí
que las palabras se suicidan
enfermizas
para que no me vista más
de cenizas.

domingo, 10 de marzo de 2013

LAS CARTAS

Las miradas transgreden.
Los besos tatúan.
Las caricias relatan.
Pero sólo las letras rescatan.

No son los ojos, los labios o las manos.
Son las cartas
las que unen a los amantes en la distancia.

martes, 5 de marzo de 2013

DECIMONOVENA LEY DE SUSPIROS DEL ESPANTAPÁJAROS

En ocasiones, la distancia es el único resquicio por donde el amor puede florecer.

miércoles, 20 de febrero de 2013

CUATRO LETRAS

Cuatro letras.
Que se buscan para concebir alcobas.
Que florecen entre sueños astríferos.
Que humedecen las paredes con alborozos.
Que se deletrean con desvelos acuíferos.

Cuatro letras.
Que intercambian fantasías,
que palidecen agendas,
que descifran silencios,
y colman los días.

Cuatro letras.
De flores y jauría
De dagas y simientes.
De sangres y alborozos.
De dolores y poesía.

Cuatro letras.
Tu piel.
Tu sonrisa.
Tu tiempo.
Mi aguamiel.

Cuatro letras.
Amor.

Jamás dejarás de ser mi amor.

miércoles, 13 de febrero de 2013

NO TE PREOCUPES

Por alejarme de tu agenda para mantenerme en tu diario.
Por buscarme en los escombros de la memoria.
Por reconocerme en cada violín que llora.

Por sentirme en tus sueños.
Por fraguarme en tu alcoba.
Por acunarme en tu regazo.

Por drenar mis lágrimas.
Por engullir mis rosas.
Por transpirar mis pétalos.

Por escudriñarme.
Por rozarme.
Por eternizarme.

De verdad, amor
no te preocupes por resguardarnos
que cada noche, sin falta
yo me encargo de acariciarnos.

lunes, 14 de enero de 2013

JARDÍN DE FLORES

Un suspiro tintinea en el estanque de tu nombre.
Evocaciones que se cultivan como terrarios.
Huertos donde brotan esperanzas.

Solsticios lo labran. Equinoccios lo germinan. Lunas lo acunan.

Tus ojos de castaños girasoles.
Tus labios de capullos abulbados.
Tus senos de pomelos avellanados.
Tus caderas de alborozos palpitantes.
Tus muslos de pulpa tibia y aterciopelada.
Tu feminidad de ambrosía amielada.

Amor, tu cuerpo es un jardín de flores.
Y mis manos se llaman polen y rocío.

sábado, 8 de diciembre de 2012

CONTIGO

Huérfano de tus manos, desterrado de tu regazo. Ovillado en tu luz.

Habito tu ausencia con infatigable convicción de júbilo aplazado.
Devoro las hogazas de tus besos que aún me burbujean en la saliva.
Preño cada filamento de tu nombre con la sangre que me palpita en el pecho.
Me extravío en las coordenadas de tu silueta que mis dedos no dejan de recorrer.

Aún siento el bamboleo de tu mirada, la polifonía de tus deseos, el trisar de tus piernas.
Los violines de tu éxtasis.

Esperarte es arar en las sombras. Es liar constelaciones con migajas. Es cobijar mi pleamar con tu aguamiel.
Esperarte es renombrar a la esperanza.

Me sacudes.
Te embisto.
Me infestas.
Te engullo.
Me anegas.
Te unjo.

El viento es el suspiro más tenaz de la historia.
El invierno es la luz más contradictoria de la vida
El silencio es la posesión más íntima de los amantes.

Amor, mi ventana está cubierta de nieve.
Y yo quiero hacer el sol contigo.

jueves, 22 de noviembre de 2012

CONMIGO

Será hoy o será mañana. Pero será.

Súbitamente te sentirás abatida.
La mirada se te infestará de sombras.
Creerás que cargas desiertos en las manos.
Percibirás el canto agonizante de un cisne en la garganta.

Respirarás precipitadamente. Olvidando cómo se hace. Intentando hacerlo diferente.
Supondrás que te ahogas. Notarás que hace tiempo ya estabas asfixiada.

Será inevitable.
El anaquel de los aplazamientos se te vendrá encima despiadadamente.
Te sangrará la sonrisa de los protocolos.
Te desteñirá las huellas de los calendarios.
Te pondrá frente al espejo del horizonte.

Sabrás, por fin, que el futuro se diluye al evitar los presentes osados.
Que nunca se florece en la premura.
Que la celeridad ensordece los murmullos del alma.
Que tocar por inercia endurece por omisión.
Que lo que muere a cada instante no es el ahora titubeante sino un quizás resplandeciente.
Que muy pronto se hace demasiado tarde.

Recordarás lo qué eres pero te dolerá lo que no fuiste. Sobre todo, a mi lado.
Y llorarás de la forma más desgarradora: en silencio.

Somos las vigilias que postergamos. Seremos las vísperas que anidaremos.
Vivir es saber habitarse.
El día más hermoso es el que aún no llega.

No te derrumbes. Aún hay tiempo.

Sólo despójate de compromisos y abrígate de franquezas.
Siembra acasos en los pliegues de cada sombra marchitada.
Edifica una alcoba afuera de tu castillo bombardeado.
Encuentra en la fosa de la distancia el túnel que te lleva a mí.

Mira transpirando.
Acaricia resguardando.
Abraza impregnando.
Besa rescatando.
Di tu nombre esperando que florezca en mis labios.

Entona la melodía de nuestras palpitaciones sincronizadas. Cántanos con ojos entusiasmados, con frutos maduros, con amaneceres preñados. Recupéranos con una sonrisa. Ni los pasados enlutados ni los futuros zozobrados pueden hacer nada frente a un presente radiante.

Será hoy o será mañana. Pero será.
No permitas que se convierta en un “ya fue”.
Pasa esta noche conmigo.


martes, 30 de octubre de 2012

CV (ESPERANZA)

Insaciable y solo.
Tembloroso y silbando una canción no aprendida.
Con los bolsillos repletos de luciérnagas y espejos.

Él saltó al vacío. Y el vacío lo sostuvo.

Enamorarse es practicar una religión donde la esperanza sustituye a la fe.

Ella le sonrió.


viernes, 26 de octubre de 2012

CIV

El “no tengo tiempo” de Ella le desmoronó a Él su “todavía” y le obligó a erigir su “nunca más”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

MENTIRAS Y ESPERANZAS

¿La máxima solución de la existencia?
¿Jardín primaveral?
¿Miel y brisa?
¿Instante arrobado?
¿Omnipresencia?
¿Atardeceres perfumados?
¿Estrellas resplandecientes?
¿Rosas abriéndose en el mar?

¡Mentira!

Es un íntimo desenlace de lo irreparable.
Es hojarasca otoñal.
Es sangre y fuego.
Es tiempo sin tiempo.
Es un no ha llegado todavía.
Son noches apesadumbradas
Son destellos en ciénagas
Son pétalos ahogándose en un océano.

Llevar su ausencia en la mirada.
Atravesado su nombre en la garganta.
El júbilo sangrando por su llegada.

Y, a pesar de todo eso, levantarse cada mañana con la esperanza de hallarla.

Eso es estar enamorado en silencio.

lunes, 24 de septiembre de 2012

PÉTALOS EN LA VENTANA

Sobrevuelan parvadas de acasos dolientes,
de melodías enlutadas,
de jazmines abatidos.

PRÓXIMAMENTE

miércoles, 29 de agosto de 2012

CIII (MALDICIÓN)


Él yace en una alcoba sin tiempo ni verdor pero sembrada de minas antirutinas.
Ahí está, intacta, su piel tibiamente acanelada, su fragancia de alelí ajazminado, su sabor a almíbar apulpado. Ahí está Ella, intacta, íntima, invencible.

Ella llora como se llora entre la gente: con lágrimas secas.
Noches perfumadas, jugosas y trastabillantes. De sombras otoñales. Pero Ella resguarda en sus muslos, aún húmedos y palpitantes, tersos pétalos con los que rememora los labios de Él. Y suspira con desvelo.

¿Qué maldición recae despiadadamente sobre los amantes que se han separado?
La larga esperanza del reencuentro.